Detrás de varias puertas de hierro fundido, en el sótano de un viejo monasterio colonial en el centro de la Ciudad de México, hay un pequeño pozo. En su interior, una sustancia negra y viscosa, descansa inerte. Hay que investigar mucho para descubrir de donde viene, porque lo que es, nadie lo sabe. Hace más de medio milenio, cuando los reyes de Aragón y de Castilla, conocidos como los Reyes Católicos, conquistaron el reino de Granada, descubrieron que allí se guardaba, bajo mil llaves, esta misma sustancia. Un cronista de la época cuenta como los soldados que la encontraron fueron consumidos por la maldad en el momento en el que la tocaron. A partir de entonces, el espíritu de la guerra y la corrupción llenó el corazón de los reinos ibéricos. Se cometieron terribles crímenes en esos tiempos, hablamos de asesinatos, expolios y deportaciones. Una limpieza étnica y religiosa sin precedentes en Europa. La destrucción de templos y bibliotecas, la extinción del conocimiento y la b...
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